viernes, 20 de julio de 2012

VEINTINUEVE


Antes de que el inspector Miravalles pudiera pulsar la tecla verde de marcar en su teléfono para agilizar la búsqueda del paradero de Restituto Martín, el nombre de su amigo César parpadeando en la pantalla le avisó de que tenía una llamada entrante.


-            ¡Hombre César! No te lo creerás, pero estaba pensando en ti hace un minuto.
-            ¡Qué bonito!. Jajaja
-            No, en serio, tengo que contarte una conversación muy instructiva que me acaba de dar un doctor sobre posible el origen de las posesiones demoniacas.
-            Eso me interesa, si señor.
-            Pero dime qué querías que no te he dejado hablar – reculó el inspector que no podía ocultar el entusiasmo que le producía hablar de ciertos temas.
-            Bueno, eso no es ninguna novedad, jajaja
-            Dime.
-            Nada, no te preocupes, te llamaba para comentarte que hemos detectado movimientos no habituales de nuestras “amigas” esta semana.
-            Cuéntame. – inquirió de nuevo el inspector Miravalles
-            Te cuento, ayer por la tarde, a primera hora, la “mandamás” salió de Valencia precipitadamente, teníamos gente vigilándola en un piso enfrente del suyo y la vieron salir con una pequeña maleta.  Por desgracia no la pudimos seguir, fue algo inesperado y no teníamos un coche preparado.  Por el momento no ha vuelto.
-            ¡Mierda!.
-            No está todo perdido, hemos detectado hoy mismo una compra de cuatro billetes de tren pagados desde la cuenta de la congregación con destino Oviedo.  Sospechamos que han montado una fiesta allí y que la “madame” se ha marchado antes a prepararla.
-            Supongo que algún agente las va a acompañar en ese tren.
-            Por supuesto, y tendremos un dispositivo esperándolas en la estación de Oviedo para averiguar dónde se hospedan.
-            Bien.  Mantenme informado.
-            ¿Y lo del doctor que me ibas a contar?
-            ¡Ah, si! Verás, tengo un caso aquí de una maleante de poca monta que anoche dio todo un espectáculo en plan “niña del Exorcista”, el doctor me dice que en otro contexto se hubiera diagnosticado claramente como una posesión demoniaca, pero él tiene otra teoría con base científica.

El inspector relató casi al detalle su conversación con el doctor, también su amigo el inspector César Cánabas se había involucrado muchísimo en aquel tema de las sectas satánicas, las posesiones y las misas negras, era un tema poco conocido en España, pero como les ocurría siempre que se involucraban en un caso, debajo de cualquier tema insignificante podía surgir todo un mundo de personajes y vivencias que les repugnaban y les fascinaban a la par.

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