martes, 10 de julio de 2012

VEINTICINCO


-            Buenos días señorita, me alegro de que ya esté usted despierta.

Belén se dio cuenta de que solo la llamaban señorita las fuerzas del orden y que se ponía en guardia cada vez que oía esa palabra.

-            Soy el inspector Miravalles y creo que tiene usted mucho que contarnos.  ¿Le importa que le haga unas preguntas?.  En realidad esto es una pregunta retórica porque la voy a interrogar igualmente.
-            No me acuerdo de nada - Respondió Admika antes de que empezara el interrogatorio.
-            Ya me imaginaba, pero la voy a ayudar a hacer un esfuerzo.  ¿Qué hacía usted ayer por la noche en casa de Lourdes Martín?.
-            No me acuerdo de nada – Ella no estaba dispuesta a aportarle absolutamente nada a aquel tipo bigotudo y gordo. - ¡Por Dios qué bigote!  Eso sólo salía en las películas de los años setenta.
-            Veamos – el inspector Miravalles adoptó su pose de examinador con los brazos sobre su barriga y dirigiendo su mirada hacia a un auditorio imaginario más allá de las paredes de la habitación de Admika. – Ayer por la noche, en torno a las dos de la madrugada, se personó usted en casa de Lourdes Martín y cuando ella le abrió la puerta se abalanzó sobre ella gritando como una jodida loca.  Si se fija en sus brazos y sus piernas se dará cuenta de que tiene una serie de recordatorios que presentan un color bastante morado.  Por fortuna, el señor Rafael Dominguez, amigo de usted y a quién ya hemos interrogado esta mañana, pudo inmovilizarla hasta que llegaron nuestros agentes.
-            No me acuerdo de nada – Insistió - ¿Rafael Dominguez?  No me extraña que se haya puesto un mote el Tatú, vaya mierda de nombre que tiene el pobre – pensó abstrayéndose del discurso del inspector.
-            ¿Conoce usted al señor Restituto Martín? – La pregunta llegó hasta Admika como un dardo y la dejó muda, una cierta mueca de preocupación se dibujó en su cara.
-            Me parece que ya va usted recordando algo si no me equivoco.  Voy a comentarle un par de cosas que quizá no sepa: A pesar de compartir el apellido, el señor Restituto Marín no es hermano de la señorita Lourdes Martín sino su ex novio y tiene una orden de alejamiento vigente que le impide acercarse y comunicarse en modo alguno con ella.  Aparte de la agresión que cometió usted anoche, creo que  se ha metido en un buen lio metiéndose por medio en un asunto muy feo, se lo aseguro.  Repito la primera pregunta: ¿Qué hacía usted ayer por la noche en casa de Lourdes Martín?

Admika se sentía insegura y vulnerable, empezó a sospechar que el paralítico la había embaucado y no la había contado toda la verdad.  Si hubiera sido ella la agresora, como le había contado él, la orden de alejamiento sería para ella y no para Rex.  Se había dejado engañar como una tonta y ahora era ella la pringada que estaba atada a la cama.  Necesitaba unos minutos para pensar.

-            Al menos veo que está pensando lo que me va a decir, no se preocupe, va a estar atada a esa cama unos cuantos días y puedo venir a verla siempre que quiera.  De momento me voy a bajar a la cafetería a tomar unos churritos, luego subiré y seguiremos charlando un poco más.

Admika no abrió la boca, pero agradeció mentalmente que se bajara a llenar su enorme panza y la dejara a solas un rato.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

NO SE PUBLICARAN COMENTARIOS OFENSIVOS