martes, 17 de abril de 2012

NUEVE

- No, Rex, no hay nadie espiándote. – El doctor Navarro estaba encantado viendo como Rex había tomado interés por algo. Ni siquiera le había insultado ni una sola vez desde que había llegado esa mañana. ¡Y ya llevaba casi una hora allí!.


- ¿Entonces cómo sabía que estaba en la cama?

- Tú lo has puesto aquí, ¿ves?: “Lo mismo de siempre, que no puedo salir de esta maldita cama.”. Lo escribiste tú mismo.

Rex estaba aún algo indeciso con aquel nuevo invento, aquella ventana al mundo exterior. No acababa de fiarse del todo, pero no había duda, aquello era interesante y parecía que con grandes expectativas.

- ¿Y por qué esa Admika me ha escrito?

- Bueno, quién sabe, quizá te conoce de algo, quizá habéis coincidido en algún momento, quizá es familia lejana tuya o algo así. Puedes preguntarle, para eso vale el Facebook, para poner en contacto a la gente.

- Vale, déjame solo. – dijo Rex después de pensarlo unos segundos.

- Aún no. Tengo que hacerte las pruebas de todos los miércoles, no tienes buen aspecto.

- Tú tienes cara de culo y no te he dicho nada.

- Una hora y cuarto, nuevo record sin meterse conmigo – pensó con sorna el doctor. – Te voy a hacer las pruebas quieras o no.

- Te salva el que no me puedo levantar.

- Lo sé. – Pinchó en el brazo derecho de Rex y extrajo una muestra de sangre.

Había notado un ligero deterioro del aspecto de Rex. Más pálido, algo de ojeras y la aparición de aquel eritema incipiente en el hombro le tenían preocupado. Desde luego la irritabilidad se podría tomar también como un síntoma en cualquier otro paciente, pero en Rex sería preocupante la falta de ella.

Recogió la muestra y se preparó para irse.

- Te dejo solo. No te olvides de contarme mañana qué tal te ha ido con tu nueva amiga.

- ¿Por qué sabes que es una chica?

- Bueno, no sé qué nombre es Admika, pero si fuera un hombre yo me llamaría Admiko, ¿no?, quizá es japonesa.

- Si, japonesa de Moratalaz, hala, vete a tu casa que aquí estorbas.

- Adiós Rex.

- ¡A mamarla!

Antes de marcharse se pasó por la cocina y cumplió con un ritual que llevaba a cabo cada miércoles de cada semana. Le pidió a Evencia que le avisara de cualquier anomalía, diarreas, vómitos, etc.

- No se preocupe doctor, ya sabe que le aviso siempre. Y coja el paraguas que está lloviendo otra vez.

El doctor se marchó tranquilo bajo la lluvia, sabía que tenía una aliada en aquella casa.

En el piso de arriba Rex se conectó de nuevo a la red social y vio que tenía un nuevo mensaje de Admika:

- ¿No me vas a contar qué haces todo el día en la cama?

Rex dudó unos instantes y luego le dictó con voz clara al ordenador:

- Jal, escribir: Soy parapléjico – y esperó unos instantes

En unos instantes recibió una respuesta de Admika que no entendió del todo:

- ¡Eres un cachondo! ;-D

Rex no escribió nada más, se sentía algo inseguro y no quería dar un paso en falso.

¿Qué significaba –D? ¿Otro nombre raro como lo de Admika?. Tenía todo el tiempo del mundo para pensar antes de escribir nada más. Realmente el matasanos tenía algo de razón, en los últimos días no acababa de sentirse del todo bien. Decidió cerrar los ojos y dormir un rato.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

NO SE PUBLICARAN COMENTARIOS OFENSIVOS