jueves, 26 de abril de 2012

DOCE

Para sorpresa de Rex, el estar esperando que su pantalla le dijera algo le resultaba más desesperante de lo que había previsto. Con la vista fija en la pantalla, aquella mañana ni siquiera había mirado hacia la ventana.


Se acordó de la película que vio hace muchos años en la que tres hombres a bordo de un barco estropeado y a muchas millas de la costa, esperaban la llegada de un enorme tiburón para darle caza o quizá para morir. Vigilando cualquier onda de un mar en calma que delatara la llegada del escualo. Y allí estaba él, igual, en una cama que no le llevaría a ninguna parte y de la que no podía escapar, esperando una señal de que su “pececito” seguía olisqueando el anzuelo, y esperando también morir. Pero no ahora, después de mucho tiempo tenía algo que terminar, precisamente ahora que se estaba empezando a encontrar mal, a ver más cerca el final, ahora no quería. Ironías de la vida.

- Hola Restituto. – La pantalla parpadeó por fin.

- Cabrona, ya estás aquí – pensó – Hola Admika – le dictó al ordenador

- ¿Sigues en la cama? Jajaja

- Qué cabrona eres.

- Lo sé. ¿Es verdad que estudiaste en el Rey Pastor de Moratalaz?

- Totalmente verdad. ¿Por eso me has encontrado?

- Si, yo también estudié allí hace un par de años.

- ¿Sigues viviendo en Moratalaz?

- No, ahora vivo en Rivas.

- Pero eso está muy cerca ¿no?

- Si, muy cerca. ¿Tú dónde vives?

- En un pueblo dónde llueve la mitad de los días del año y la otra mitad nieva.

- ¿En el norte?

- Si, en el norte.

- ¿Oye y la picha te funciona? – El pececillo se revolvía antes de engancharse al anzuelo.

- Para mear sí. Si quieres saber si sirve para otras cosas ven tú a comprobarlo.

- Otro día, esta tarde no que me voy de juerga.

- ¿Cuántos años tienes?

- Los suficientes para irme de juerga cuando quiera.

- Los suficientes para cometer delitos también, espero. – Era una suerte que el ordenador no escribiera nada que no comenzara con la orden “¡Jal!”, según se enteró más tarde aquello de Jal era una broma homenaje de alguno de los ingenieros a la película “2001, una odisea del espacio”. Esto le permitía a Rex pensar en voz alta o gritar si hacía falta, sin peligro de que aquella pardilla saliera corriendo y desapareciera para siempre.

- ¿Cómo te quedaste paralítico?

- La curiosidad mató al gato – Una vez más, Rex no ordenó al ordenador que lo escribiera.

Aún no quería contárselo, quería hacerla interesarse un poco más. Rex se concentró al máximo antes de seguir escribiendo. Sintió que se estaba abstrayendo lo suficiente. Tanto como para ni siquiera notar que el crucifijo de la pared de su derecha estaba ahora colgado boca abajo.

3 comentarios:

  1. Muy bien capitulo, me tienes enganchado.

    PD: El martes se estrenó en Francia Pekin Express: le passager mystere, la nueva temporada del pekín galo, esta vez por corea, filipinas y australia.

    Estoy buscando como loco un enlace para bajarme el capítulo y verlo tranquilamente, ojalá alguien lo comparta si lo tiene.

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  2. Pues aquí mismo, por ejemplo:
    http://www.t411.me/torrents/search/?search=passager+mystere

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  3. Nowhere muy atento como siempre. Esa ruta me gusta, habrá que apuntarse para el año que viene ir nosotros. ¿no?

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