lunes, 30 de abril de 2012

MUERTE TOXICA

Estaba intentando pensar la respuesta que quería darle a Admika, pero las ideas no fluían con facilidad esa mañana. Estaba un poco espeso y un progresivo dolor de cabeza se estaba haciendo paso entre sus neuronas e iba subiendo de intensidad lentamente, hasta tal punto que estaba empezando a afectarle a la visión y a hacer que no viera bien lo que había escrito en la pantalla que tenía enfrente. Las letras se estaban desdoblando en una sombra tenue que hacían más y más borrosa la visión. Rex fruncía el ceño para tratar de enfocar la lectura, pero aquello iba a peor. En ese momento incluso la pantalla se estaba desdoblando.

Una sensación extraña hizo variar la atención de Rex. ¡Su pie derecho se estaba moviendo solo!. Desde luego él no lo estaba haciendo aposta, no tenía sensación física alguna de cuello para abajo, pero el pie estaba subiendo y bajando debajo de las sábanas. Sin ninguna duda. Rex empezó a preocuparse de verdad cuando pudo ver que el pie izquierdo decidía acompañar a su vecino y sintió realmente miedo cuando las convulsiones comenzaron. Tanto tiempo deseando moverse y ahora estaba aterrorizado por aquellos movimientos involuntarios, realmente estaba botando en la cama. Quería gritar, pero tampoco podía, tenía la mandíbula agarrotada y apenas un pequeño gruñido era lo único que alcanzaba a salir de su garganta.

No podía gritar, no podía avisar a Evencia, no podía pedir ayuda, por primera vez en mucho tiempo Rex sintió miedo. Un miedo irracional ante lo que estaba pasando, ahora no, ahora no era el momento de morir y mucho menos así, sin dignidad ninguna. El shock llegó a su cerebro y tuvo la impresión de que perdía la conciencia, dejó de oír también. ¿Estaba muriendo una segunda vez?

Una extraña niebla que no llegaba a ser oscuridad nubló también su visión, una extraña figura se presentó ante él y le habló. No podía entender lo que le decía, quizá estaba cantando o recitando una especie de salmo. Rex solo pudo intuir una palabra que parecía repetirse “Halo, Halo”. Pero la figura no se acercaba a él. Estaba allí a los pies de su cama, no le iba a ayudar, eso estaba claro.

Cesaron las convulsiones. Antes de perder la visión completamente una luz, como la de un cirio grande, se presentó ante él. Cesó la visión, cesaron los cánticos. Había muerto de nuevo, pero esta vez no hubo luz, no aparecieron sus parientes. Tan solo notó una presencia inquietante, una presencia oscura y maligna nada tranquilizadora, no como la otra vez. Esta vez estaba muerto pero esta vez tenía miedo.

Su conciencia o su alma notaron un creciente calor interior que le retenía atado a su cuerpo, un calor que le hizo desear que una vez más estuviera volviendo a la vida.

No veía aún, pero si sintió alivio al oír de nuevo al Doctor Navarro.

- ¡Está volviendo!¡Está respirando! Evencia, acércame esa jeringuilla.

Con la boca seca como un zapato Rex pidió agua y confirmó que había vuelto de nuevo.

jueves, 26 de abril de 2012

DOCE

Para sorpresa de Rex, el estar esperando que su pantalla le dijera algo le resultaba más desesperante de lo que había previsto. Con la vista fija en la pantalla, aquella mañana ni siquiera había mirado hacia la ventana.


Se acordó de la película que vio hace muchos años en la que tres hombres a bordo de un barco estropeado y a muchas millas de la costa, esperaban la llegada de un enorme tiburón para darle caza o quizá para morir. Vigilando cualquier onda de un mar en calma que delatara la llegada del escualo. Y allí estaba él, igual, en una cama que no le llevaría a ninguna parte y de la que no podía escapar, esperando una señal de que su “pececito” seguía olisqueando el anzuelo, y esperando también morir. Pero no ahora, después de mucho tiempo tenía algo que terminar, precisamente ahora que se estaba empezando a encontrar mal, a ver más cerca el final, ahora no quería. Ironías de la vida.

- Hola Restituto. – La pantalla parpadeó por fin.

- Cabrona, ya estás aquí – pensó – Hola Admika – le dictó al ordenador

- ¿Sigues en la cama? Jajaja

- Qué cabrona eres.

- Lo sé. ¿Es verdad que estudiaste en el Rey Pastor de Moratalaz?

- Totalmente verdad. ¿Por eso me has encontrado?

- Si, yo también estudié allí hace un par de años.

- ¿Sigues viviendo en Moratalaz?

- No, ahora vivo en Rivas.

- Pero eso está muy cerca ¿no?

- Si, muy cerca. ¿Tú dónde vives?

- En un pueblo dónde llueve la mitad de los días del año y la otra mitad nieva.

- ¿En el norte?

- Si, en el norte.

- ¿Oye y la picha te funciona? – El pececillo se revolvía antes de engancharse al anzuelo.

- Para mear sí. Si quieres saber si sirve para otras cosas ven tú a comprobarlo.

- Otro día, esta tarde no que me voy de juerga.

- ¿Cuántos años tienes?

- Los suficientes para irme de juerga cuando quiera.

- Los suficientes para cometer delitos también, espero. – Era una suerte que el ordenador no escribiera nada que no comenzara con la orden “¡Jal!”, según se enteró más tarde aquello de Jal era una broma homenaje de alguno de los ingenieros a la película “2001, una odisea del espacio”. Esto le permitía a Rex pensar en voz alta o gritar si hacía falta, sin peligro de que aquella pardilla saliera corriendo y desapareciera para siempre.

- ¿Cómo te quedaste paralítico?

- La curiosidad mató al gato – Una vez más, Rex no ordenó al ordenador que lo escribiera.

Aún no quería contárselo, quería hacerla interesarse un poco más. Rex se concentró al máximo antes de seguir escribiendo. Sintió que se estaba abstrayendo lo suficiente. Tanto como para ni siquiera notar que el crucifijo de la pared de su derecha estaba ahora colgado boca abajo.

martes, 24 de abril de 2012

ONCE

- Creo que el médico se va a dar cuenta pronto, Hermana

Al otro lado de la línea telefónica una respiración pausada pero profunda hacía sospechar a Evencia que la Hermana estaba pensando en varias cosas a la vez antes de contestarla. Siempre hacía eso, era lo que más admiraba Evencia, tenía una enorme capacidad de planificación para cualquier cosa que hacía y su tesón era más cuanto más importante era la tarea. Evencia quería cumplir con su parte y no defraudar a la Hermana, pero era incapaz de dar un paso sin su aprobación, y menos cuando tenía una responsabilidad tan importante.

- No te preocupes Evencia, tú sigue con tu labor, ya sabes, una dosis diaria. Yo creo que a finales de esta semana estaremos preparadas. Loado.

- Loado, Hermana.

Las cinco y cuarto. La hora del caldito. En la misma taza de todos los días Evencia sirvió dos cazos generosos de caldo hirviendo y espolvoreó unos gramos del contenido del sobre que le había entregado la Hermana en mano meses atrás y que guardaba celosamente en el bolsillo de su descolorido delantal. Le gustaba tener la mano ligeramente dentro del bolsillo durante casi todo el día y tocar con la punta de los dedos aquel sobrecito. Le hacía sentirse más segura, reafirmaba su fe.

Puso la taza en la bandeja y se dirigió escaleras arriba.

- ¡La hora del caldito! – anunció en voz alta con el tono cantarín que sabía que tanto molestaba a Rex.


viernes, 20 de abril de 2012

DIEZ

Eran apenas las nueve de la mañana cuando Admika se despertó. No por gusto, sino por el ruido que hacía el camión que todos los miércoles descargaba mercancía para la tienda que estaba justo bajo su ventana. Esto hacía que, invariablemente, los miércoles estuviera más cansada y más malhumorada. La descarga solía durar unos treinta minutos, con lo que no había manera de volverse a dormir, por muy borracha que se hubiera acostado la noche anterior. Sin salir de la cama, alargó su brazo derecho y encendió el portátil con un suave toque de su dedo. Normalmente lo dejaba encendido toda la noche, era de la generación conectada y no le gustaba dejar pasar mucho rato sin responder un mensaje, en el Facebook, en el twitter o dónde fuera, pero había olvidado dejarlo enchufado cuando salió por la noche y a la vuelta se lo había encontrado “muerto”. Así que lo dejó cargando y se fue a dormir.


La luz procedente de la pantalla iluminó su cara y ella pudo percibirlo aún con los ojos cerrados.

Casi como un zombie abrió ligeramente un ojo. Veinte mensajes. Lo normal. Sin incorporarse del todo movió el cursor y desplegó la lista de mensajes: Tatú, Raúl, El pecas y ¡coñó el Restituto!, olvidó de momento los otros mensajes y abrió el de su nuevo contacto.

- Es verdad que soy parapléjico, no salgo de la cama porque no puedo.

Admika se incorporó con creciente interés y escribió su respuesta.

- Yo tbn estoy en la cama, y me hubiera quedado otras cuatro horas si el cabronazo del camión no hubiera venido hoy.

El cursor parpadeó en la pantalla unos segundos y pudo ver que Restituto estaba conectado.

- Tengo que pedirte un favor. Soy nuevo en esto de los ordenadores, hasta que me ponga al día no me pongas símbolos raros y escribe bien, sino no te entenderé.

- Lo intentaré, Restituto.

- Quiero pedirte otro favor.

- Dos favores son muchos para no conocerme. – Admika se levantó a prepararse un café. El paralítico parecía que tenía ganas de hablar y ella tenía ganas de tener un amigo nuevo.

- No me llames Restituto, llámame Rex. Lo otro es una mierda de nombre.

A más de cuatrocientos kilómetros, Rex se quedó esperando una respuesta. En realidad tampoco podía hacer nada más que esperar. Era lo que hacía todos los días, esperar algo. Esperar el caldito de Evencia, esperar al doctor, esperar a que se hiciera de noche, esperar a morirse,…

- Me había ido a hacer un café. ¿Quieres uno? ;-D

- Otra vez me escribes cosas raras.

- Si, jajaja, esto ;-D significa que me rió a carcajadas. Si ladeas un poco la cabeza verás que es una cara con un ojo guiñado y con una sonrisa en la boca.

- No puedo ladear la cabeza, pero ya lo veo.

- ¡Ah claro! ¡Que eres como un tronco! ;-D

- Muy graciosa, pero no me has contestado a lo de mi nombre.

- Si, tienes razón, es una mierda de nombre, pero me descojono de risa con él. De momento te llamaré así, luego si te portas bien te llamaré Rex. Ok?

- Yo no puedo escribir el simbolito ese, pero hazte cuenta como que me estoy descojonando de risa.

- ¿Por qué no lo puedes escribir?¿Se te estropeó el teclado? Bueno, ahora caigo. ¿Cómo escribes?¿Con el nabo? ;-D

- Realmente eres muy graciosa.

En realidad Rex le había dictado al ordenador: “Realmente eres gilipollas”, pero tras unos segundos de duda decidió borrarlo y cambiarlo por algo más amable. Parecía que aquel pez había picado y no quería dejarlo escapar por decirle lo que pensaba realmente. Decidió hacer un esfuerzo tremendo para mostrarse recatado, aunque le daba la impresión de que aquella “Admika” debía ser bastante descarada. Quizá llegaría a entenderse bien con ella. De momento quería saber si además de bocazas era lo suficientemente influenciable.

- Me han puesto un invento con el que le dicto al ordenador lo que quiero escribir.

- Alguno de mis colegas se dejaría cortar un brazo para probarlo.

- Diles que me manden el brazo por correo y les dejo que lo prueben.

- Jajaja, ¡vaya, tú también eres un gracioso! Escucha, tengo que salir un rato, pero volveré a la hora de comer. Luego seguimos hablando. Si me quieres decir algo tengo Facebook en el móvil, pero no me funciona bien, así que no te contestaré hasta que vuelva.

- Vale, solo dime algo antes de irte.

- ¿?

- ¿Eres hombre o mujer?

- Si me lo preguntas a mi te diré que soy mujer, pero si me vieras por la calle creo que dudarías. Mi madre dice que tengo unas pintas un poco raras. Me voy.

- Hasta luego.

Admika se vistió con lo primero que encontró por el suelo, se mojó ligeramente su corta melena oscura para desordenárselo con algo de estilo y salió a la calle con una extraña sensación. Ahora tenía un nuevo “amigo” en el Facebook. Evidentemente el concepto de amigo no era el mismo que tenían sus padres, pero a ella le gustaba especialmente tener amigos a los que no conocía.

martes, 17 de abril de 2012

¿La guerra de audiencias beneficiará a Pekín Express?

Hoy nos despiertan varios online "La opinión de Zamora" y "Levante" con un artículo sobre la guerra de audiencias que se ha desatado por los recortes que está sufriendo RTVE.  En realidad las noticias están calcadas y según nos cuentan ambos diarios: "Mediaset, que ha apostado fuerte por el deporte con las motos y la Europa League, prepara el desembarco en antena de varios programas que prometen no defraudar a nadie. Así, pronto verán la luz las nuevas ediciones de ‘Perdidos en la tribu’ y ‘Pekin Express’.".  Perdidos en la tribu se estrena este mismo miércoles en Cuatro, así que es de preveer que muy pronto tengamos noticias fiables de ese Pekín Express VIP del que tanto se nos ha hablado en los últimos meses.

Le deseo mucha suerte a Raquel en su nueva aventura con las tribus.  A mí particularmente me gustó bastante la primera edición de Perdidos y aquel "Perdidos en la ciudad" que vino después, dónde algunos habitantes de las tribus venían a España a encontrarse con un mundo nuevo.


NUEVE

- No, Rex, no hay nadie espiándote. – El doctor Navarro estaba encantado viendo como Rex había tomado interés por algo. Ni siquiera le había insultado ni una sola vez desde que había llegado esa mañana. ¡Y ya llevaba casi una hora allí!.


- ¿Entonces cómo sabía que estaba en la cama?

- Tú lo has puesto aquí, ¿ves?: “Lo mismo de siempre, que no puedo salir de esta maldita cama.”. Lo escribiste tú mismo.

Rex estaba aún algo indeciso con aquel nuevo invento, aquella ventana al mundo exterior. No acababa de fiarse del todo, pero no había duda, aquello era interesante y parecía que con grandes expectativas.

- ¿Y por qué esa Admika me ha escrito?

- Bueno, quién sabe, quizá te conoce de algo, quizá habéis coincidido en algún momento, quizá es familia lejana tuya o algo así. Puedes preguntarle, para eso vale el Facebook, para poner en contacto a la gente.

- Vale, déjame solo. – dijo Rex después de pensarlo unos segundos.

- Aún no. Tengo que hacerte las pruebas de todos los miércoles, no tienes buen aspecto.

- Tú tienes cara de culo y no te he dicho nada.

- Una hora y cuarto, nuevo record sin meterse conmigo – pensó con sorna el doctor. – Te voy a hacer las pruebas quieras o no.

- Te salva el que no me puedo levantar.

- Lo sé. – Pinchó en el brazo derecho de Rex y extrajo una muestra de sangre.

Había notado un ligero deterioro del aspecto de Rex. Más pálido, algo de ojeras y la aparición de aquel eritema incipiente en el hombro le tenían preocupado. Desde luego la irritabilidad se podría tomar también como un síntoma en cualquier otro paciente, pero en Rex sería preocupante la falta de ella.

Recogió la muestra y se preparó para irse.

- Te dejo solo. No te olvides de contarme mañana qué tal te ha ido con tu nueva amiga.

- ¿Por qué sabes que es una chica?

- Bueno, no sé qué nombre es Admika, pero si fuera un hombre yo me llamaría Admiko, ¿no?, quizá es japonesa.

- Si, japonesa de Moratalaz, hala, vete a tu casa que aquí estorbas.

- Adiós Rex.

- ¡A mamarla!

Antes de marcharse se pasó por la cocina y cumplió con un ritual que llevaba a cabo cada miércoles de cada semana. Le pidió a Evencia que le avisara de cualquier anomalía, diarreas, vómitos, etc.

- No se preocupe doctor, ya sabe que le aviso siempre. Y coja el paraguas que está lloviendo otra vez.

El doctor se marchó tranquilo bajo la lluvia, sabía que tenía una aliada en aquella casa.

En el piso de arriba Rex se conectó de nuevo a la red social y vio que tenía un nuevo mensaje de Admika:

- ¿No me vas a contar qué haces todo el día en la cama?

Rex dudó unos instantes y luego le dictó con voz clara al ordenador:

- Jal, escribir: Soy parapléjico – y esperó unos instantes

En unos instantes recibió una respuesta de Admika que no entendió del todo:

- ¡Eres un cachondo! ;-D

Rex no escribió nada más, se sentía algo inseguro y no quería dar un paso en falso.

¿Qué significaba –D? ¿Otro nombre raro como lo de Admika?. Tenía todo el tiempo del mundo para pensar antes de escribir nada más. Realmente el matasanos tenía algo de razón, en los últimos días no acababa de sentirse del todo bien. Decidió cerrar los ojos y dormir un rato.

domingo, 15 de abril de 2012

OCHO

- No te lo vas a creer Tatú, ayer agregué a un tío en el face que se llama Restituto.

- ¡Venga no jodas, Belén! Eso será un knick.

- No tío, nombre y apellidos. Como te lo cuento. Además el tío dice que está todo el día en la cama.

Belén, se movía inquieta en su asiento como hacía siempre que iban a tomar algo en aquel garito. Las sillas aquellas se le antojaban de lo más incómodo, pero era uno de sus sitios preferidos para quedar con los colegas. Buena música, buen ambiente y barato, una condición indispensable para poder salir mientras no encontrará otro curro mejor que el de repartidora de pizzas en el Capricco.

- Lo agregué porque ponía que ha estudiado en el Rey Pastor, como nosotros, pero será de otro año, porque con ese nombre me acordaría.

- ¡Se acordaría todo el mundo! – Tatú soltó una sonora carcajada y derramó con el codo el kalimocho que estaba a medio tomar.  La mitad de la bebida cayó sobre su brazo tatuado, y la otra mitad se repartió por la mesa y se dirigió rápidamente hacia Belén.

- ¡Tatú, coño, no te estarás quieto! ¿Te ha dado un chungo con el porro o qué?

Belén saltó hacia atrás para no mancharse su nueva camiseta de Mago de Oz y volcó la silla que tenía justo detrás. Quince minutos más tarde estaban fuera del local.

- Me jode que nos echen por tu puta culpa. No sé porque tienes que ir siempre fumao.

- ¡Hoy no he fumado nada, gilipollas! Es el camarero este nuevo que es un gil. Y la pelea la has empezado tú con el tío de la barba.

- ¡Paso de ti, ya nos veremos otro dia! ¡Que te den!

Volvió a regañadientes a su casa, hacía tiempo que no volvía tan pronto, apenas las 3 de la mañana, pero no tenía ganas de seguir de fiesta con el Tatú para luego terminar en la cama como cada vez que salía con él. Hoy la había cabreado bien, así que no habría “final felíz”. Además quería volver a conectarse al face. Algo le decía que Restituto iba a ser alguien con quién se iba a divertir un buen rato.

viernes, 13 de abril de 2012

¡¡¡¡ 150.000 !!!!

¡ 150.000 VISITAS !

Una pasada, muchisimas gracias a todos los que en algún momento habéis entrado aquí a informaros, a leer alguna de mis novelas o alguna de las tonterias que escribo de vez en cuando.

Espero que pronto podamos seguir comentando aquí ese nuevo Pekín Express VIP que nos están prometiendo desde hace tiempo

Gracias especiales a Javi Llano (el profe) que me hace seguir al pie del cañon con su competencia.

martes, 10 de abril de 2012

Síndrome postvacacional

No os creais que me he olvidado del blog o de la novela, lo tengo todo ahí, dentro de la cabeza.  Por suerte, tengo la cabeza muy gorda y me cabe bien, el caso es que me fui de vacaciones de Semana Santa y yo, cuando me voy de vacaciones, desconecto de verdad, así es que necesito unos cuantos dias hasta que me vuelva a poner al dia las neuronas.

No os preocupéis que sigo atento a las noticias que aparecen sobre Pekín Express.  La última, que aunque a Soraya la tantearon para ir al Pekín Express VIP, al final no va a poder ser por problemas de agenda de la cantante.

Seguiremos informando.