martes, 27 de marzo de 2012

SIETE

     La pieza favorita de Evencia era una pequeña estrella de cinco puntas plateada enmarcada en un círculo de plata.  En aquellos escasos momentos en que no hacía nada, su pasatiempo favorito consistía en no dejar de frotar aquella estrella con un suave pañito de felpa. Se sentaba en la sala de costura y enfocaba su vista por la ventana aunque no miraba hacia ningún sitio. Y frotaba su estrella suavemente pero sin pausa. Se la había regalado aquel hombre que conoció hacía ya dos años y que tanto apoyo la había dado en los momentos más duros de su vida. Acariciar aquella estrella era para ella lo que para otras muchas mujeres de otra época era rezar el rosario, aquel pasar la cuentas de un modo casi hipnótico, recitando las oraciones sin pensarlas, cayendo casi en trance. Evencia, sin embargo, no rezaba en aquella ocasión, solo pensaba. No pensaba en el cómo, pensaba en el qué era lo que tenía que hacer. El maestro sabía, ella era tan solo un instrumento, pero era el que el maestro había elegido y por ello, Evencia, se sentía dichosa.

     Un bufido familiar en la planta superior la sacó del trance. Rex la estaba llamando otra vez. Guardó su estrella reluciente, envuelta en su pañito, dentro de una caja de madera bellamente labrada, cogió la tacita de caldo que había mantenido caliente y se dirigió hacia las escaleras.

- ¡Ya subo! ¡Deje de gritar hombre, que se va a quedar afónico!



1 comentario:

  1. Uhmm...Evencia también tiene misterio...qué intriga !!
    Aunque el que promete es el nuevo personaje del capítulo anterior...Admika...qué misteriosa, qué buena pinta tiene...:-)

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