lunes, 25 de abril de 2011

Primer episodio del Pekín Express Francés - Etapa 1 Guia para hispanohablantes

Como la mayoría de nosotros no entiende bien el francés, Nowhere nos manda un estupendo resumen para que nos enteremos bien de la etapa.  Aquí os lo pego íntegro.

Gracias Nowhere.

La nueva edición de Pekín Express arranca en Egipto, en el centro de El Cairo. Cada uno de los equipos se encuentra en un taxi, con los ojos vendados, y creen dirigirse al hotel para comenzar la carrera al día siguiente...

Entre los diez equipos hay dos que están formados por personas que no se conocen. Nicolas e Ingrid son solteros cerca de la treintena. Ingrid, aspirante a azafata aérea, reparte su tiempo entre las tiendas de moda, los salones de belleza y los locales nocturnos; dado que M6 ha tenido la deferencia de mostrarnos cómo le sienta el bikini, espero que no la eliminen sin antes participar en un par de pruebas acuáticas. Nicolas es diseñador gráfico, un geek fanático de la informática, de los cómics, de los parques de atracciones y de machacarse en el gimnasio. Su objetivo es encontrar el amor (su noviazgo más largo hasta la fecha duró una semana). Al quitarse la venda y ver a Ingrid por vez primera, los ojos se le salen de las órbitas, mientras que los de ella intentan encontrar la salida de emergencia del taxi. Declaraciones a cámara de él: "En cuanto he visto sus ojos me ha seducido". Ella: "Físicamente es mono... no es mi tipo de hombre... es amable" (traducción: "me da grima... que no se me acerque a menos de un metro... como me toque, gritaré").

La otra pareja de desconocidos parece más interesante. César es un trasunto del M.A. de "El equipo A"; negro, enorme, caribeño (de Martinica, con un acento muy raro), boxeador, toca la batería y tiene una empresa de seguridad... Denis es un restaurador lorenés, blanco, canijo y bastante amanerado, hablador y con tendencia a convertirse en el alma de la fiesta y a provocar vergüenza ajena. Dos polos opuestos que me da la impresión de que van a entenderse muy bien... si consiguen salir de Egipto.

Pero volvamos a los taxis. En pleno atasco, el presentador Stéphane Rotenberg les informa por la radio del coche de que pueden quitarse las vendas y de que la carrera comienza en esos momentos: deben trasvasar su equipaje a las mochilas que encontrarán en el maletero y dirigirse a la Esfinge de Gizeh. Tras las preceptivas expresiones de sorpresa, los concursantes descubren que las mochilas no son de la misma marca que el bolsito de la Hermione de Harry Potter, sino que tienen una capacidad limitada... para disgusto de alguna pareja que, por el volumen de su equipaje, parece ser que había empaquetado la tabla de surf, un sofá-cama y la enciclopedia Espasa. No me quedó muy claro si para esta edición se ha elegido un modelo de mochilas futurista con forma de buñuelo o si la escasa "mochilidad" de las mochilas se debe a las prisas por rellenarlas.

Como sea, todos consiguen trasvasar su equipaje a las gurruñochilas y se lanzan a por la esfinge. Los primeros en coger coche son Karim y Leila, que tienen la ventaja de hablar árabe. Karim y Leila son una pareja de recién casados, de origen argelino, que no han exhibido por el momento demasiados puntos de interés: ella se dedica a la educación de adolescentes problemáticos, lo cual explica la paciencia que tiene con su marido, que es de temperamento... volátil. Ambos hacen el viaje antes de encargar su primer hijo. Ante lo cual me quedo con la duda de si no tienen una agenda oculta como, por ejemplo, conseguir un cuerno de rinoceronte (reputado afrodisíaco, por si alguien no lo sabía).

El resto de concursantes tienen más o menos dificultades para encontrar quien los quiera llevar, en particular César y Denis, lo cual no es sorprendente teniendo en cuenta sus distintas tácticas para detener vehículos: el primero lanza violentamente sus 120 kg hacia la portezuela del coche de sus víctimas (las cuales salen disparadas, supongo que tras haberse orinado encima) mientras que el segundo intenta detener a los coches llamándolos con un discreto "pssst, pssst!".

Los primeros en bajarse del coche son una de las parejas belgas, Damien y Noëlla... aunque la estatua en la que se bajan no es precisamente la Gran Esfinge, sino una estatua cualquiera de un señor cualquiera (teniendo en cuenta que va vestido a la europea, es improbable que se trate de uno de los cuatro grandes inventores egipcios, a saber el inventor de las pirámides, el del rímel, el de los zapatos de tacón y el del preservativo).

Cabe justificar el error de Damien y Noëlla porque a) son belgas, y en Bélgica no hay esfinges; y b) pese a llevar casi 30 años casados, no han viajado jamás. El programa los denomina "la extraña pareja", y no sin motivo: él es un tipo tranquilo, apocado, con un bigote estilo Hercule Poirot; ella es la naturaleza desbocada: le saca un palmo de estatura a su marido, pero parece que sean dos; es pescadera, y ejerce como tal: cuando susurra, alcanza sin esfuerzo los 120 dB, y su tono de voz normal supera el umbral del dolor de los gusanos, eso sin contar su marcado acento belga. Se mueve en consonancia (o sea, como Hulk en una rave), y tiene una pasmosa facilidad para pasar de la tragedia griega a la comedia ligera. Me encanta esta mujer. Y me encanta que viva a más de 1.000 km de mi casa.

Pero finalmente todos llegan a la esfinge. Las primeras en llegar son Julie y Nathalie, madre e hija "fusionnelles", o sea muy unidas (lo cual quiere decir que la madre es una dominanta de tomo y lomo y ay de su niña como se le desmande). Tienen 44 y 19 años (la madre es la mayor). Son como Meritxell y Alazne, pero guapas y -de momento- educadas. O sea, nada que ver. Pero no quisiera estar yo en el campo de visión de la madre el día que las cosas se le empiecen a torcer. Madre e hija son rosellonesas de la localidad de Aumes, cercana, por cierto, a Balaruc-les-Bains, donde se encuentra la central de la franquicia "La Cure Gourmande" (dulces, galletas y chocolates), que os recomiendo vivamente. Perdonad por la inserción publicitaria: a ver si así la próxima vez que vaya a por unos calissons o unas galletitas de higo me hacen descuento...

En fin, que por llegar las primeras a la esfinge, madre e hija reciben como regalo unas pegatinas verdes que les pueden servir para no ser eliminadas en el caso de que, en alguna de las seis primeras etapas, ellas crean que han llegado las últimas. Este salvoconducto solo lo podrán utilizar en una ocasión, pero no me queda muy claro si, en caso de que ellas lo utilicen y efectivamente sean las últimas clasificadas, la penúltima pareja será eliminada.

Al pie de las pirámides se reúnen por primera vez las diez parejas, Stéphane les detalla los países a visitar (Kenya, Tanzania, Lesotho, Sudáfrica) y las reglas. Les comenta que en Egipto la policía no les permite dormir en domicilios particulares (la etapa se grabó unos días después del atentado contra los cristianos coptos en Alejandría y poco antes de la revolución egipcia).

Se reemprende la carrera, en dirección a Alejandría. Pero antes de salir cada pareja deberá arrastrar una piedra de 150 kg sobre unos rodillos, a lo largo de 100 metros, y luego seguir en camello hasta la carretera donde continuarán el autostop. Parece una prueba de fuerza bruta, pero el desarrollo y el resultado del juego demuestra que es mucho más importante realizarla correctamente y coordinarse bien: los primeros en coger camello son la pareja más veterana, Luc y Clémence, un matrimonio de jubilados (considerando que en Francia, hasta hace poco, la edad mínima legal para la jubilación era de 60 años) que van a por todas; desde luego, en esta prueba les dan sopas con honda a todos los demás (y nunca mejor dicho).

Por contra, alguna de las parejas más jóvenes suda sangre para arrastrar la piedra; es el caso de Laetitia y Dianéba, hermanas, de padre senegalés y de madres variadas. Pero todas llegan y toman el camino de Alejandría, donde las tres primeras parejas en llegar diputarán la inmunidad.

La llegada a Alejandría es uno de los momentos emocionantes de la etapa: Damien y Noëlla se echan una carrera contra Jean-Pierre y François, una pareja de "burgueses decadentes". Son estos últimos los que se imponen, y como consecuencia Noëlla interpreta uno de sus personajes de heroína griega (llantos, gritos, desesperación, rasgado de vestiduras). Acto seguido descubren que son las dos primeras parejas en llegar, así que la desesperación de Noëlla se convierte en alegría desenfrenada, y uno no sabe qué es peor.

Los terceros en discordia serán Pierre e Isabelle, la pareja de divorciados que, aunque no se les ha visto mucho, apuesto a que van a llegar lejos: ella manda y él obedece, como debe ser. Baste con decir que Pierre tenía otra pareja para ir a Pékin Express pero Isabelle lo "convenció" de ir con ella.

Los últimos en llegar al libro rojo son Ludovic y Samuel, hermanos belgas "pasados de vueltas", que se estresan muy mucho al conocer su posición. A decir verdad, lo de "pasado de vueltas" es más adecuado para Ludovic, que es como Bustamante con un chute de adrenalina. Su lengua se mueve a tal velocidad que cualquier día de estos a media frase soltará un estampido sónico. Por desgracia se

come la mitad de las palabras (en concreto, las palabras impares de cada frase) y tiene algún problema de dicción, de manera que no lo entiende ni su hermano. De todos modos M6 tiene la gentileza de subtitularlo (en francés estándar) cuando habla, y además es tan expresivo que se le entiende todo. Dice que le gusta ser el centro de atención, y la verdad es que es difícil ignorarlo; aunque seguro que su psiquiatra preferiría no haberlo conocido. Probablemente esté afectado por la pérdida de las cuatro quintas partes de su equipaje que no pudo embutir en la mochila. Su hermano Samuel también se estresa lo suyo, pero es más tímido y se contiene. Lo sorprendente de estos hermanos es que ambos declaran que les gustaría ser un poco más como el otro. Me pregunto para qué...

En Alejandría (curiosidad para los no viajados como yo: los taxis están pintados de manera similar a los de Barcelona) nuestros héroes comprueban la generosidad de los egipcios, que los invitan sin problemas a cenar y a tomar té y más té. François incluso se atreve a echar unas caladitas de un narguilé, no sin antes asegurarse concienzudamente que dentro solo se cuece tabaco. Esto provoca la primera discusión entre los burgueses desfasados (bueno, eso si no contamos la discusión anterior cuando François llevaba a rastras al camello mientras Jean-Pierre luchaba por mantener el equibrio: "T'es con!" "Je me'n fous!"). Jean-François le reprocha a su amigo que chupe la primera pipa que encuentra, mientras que el otro no le da mayor importancia (no sé si aquí no cabría alguna

interpretación freudiana del asunto)... Como sea, las discusiones entre nuestros burgueses son simpáticas, sin ninguna acritud, y prometen ser uno de los atractivos del programa. Pese a la denominación "oficial" de la pareja, el que realmente se merece el título "decadente" es, desde luego, Jean-François: decorador de interiores, se define como un snob, y nadie se lo va a discutir; no ve la necesidad de practicar deporte alguno, ya que él está estupendo sin moverse de su mullido sofá y el esfuerzo físico acarrea consecuencias tan desagradables como el sudor. Pekín Express es su oportunidad de viajar, ya que su mujer es claustrofóbica y no puede subir a un avión. François, propietario de una tienda de delicatessen, es más activo y deportista, aunque puestos a escoger un deporte, prefiere la esgrima. Se lo ve más dispuesto a vivir y a aprovechar la aventura. Ambos son de Pau, en los Pirineos Atlánticos, pero se encuentran como peces en el agua en la Costa Azul, donde pasan sus vacaciones en St-Tropez.

Para pasar la noche la organización aloja (tal vez debería decir "interna") a los concursantes en un hotel que difícilmente va a estar en la Guía Michelin, a menos que lo derriben, esterilicen la zona y lo vuelvan a construir. Lo mejor del hotel es que en él difícilmente van a coger una infección, porque dudo que haya bacteria, cucaracha o rata de alcantarilla que se atreva a entrar en él (pero, por si alguien quiere hospedarse en ese "hotel" cuando vaya a Alejandría, informo que el duenño tuvo la humorada de llamarlo "Hotel Continental"...). Escena impagable de los "burgeois" en el lavabo.

La prueba de inmunidad, al día siguiente, no tiene mayor interés: se trata de componer una palabra uniendo unos cubos con letras. Como los niños de P3, salvo que estos cubos tienen un metro de lado y pesan un quintal. Pese a equivocarse al escoger los cubos, la prueba la ganan los burgueses, gracias a lo cual van a pasarse el resto de la etapa a su estilo, de turistas bon vivants, como Alá manda.

La última parte de la etapa debe llevar a los aventureros a Port Said, junto al Canal de Suez, pasando previamente por Rosetta. En Rosetta les espera una de esas pruebas absurdas e inútiles que suele haber en PE, consistente en copiar unas palabras árabes, que es el nombre del lugar donde se encuentra el final de la etapa. La cosa no tiene mayor interés, salvo el ver que los hermanos belgas pasan por el lugar de la prueba sin darse cuenta de lo que tenían que hacer pese al cartelón enorme que tienen en las narices (y luego tienen que volver, claro: si estos hermanos llegan al final de la carrera, que lo dudo, van a recorrer el doble de kilómetros que los demás).

Ya en el último tramo, los otros belgas, Damien y Noëlle, que han sido los primeros en salir de Rosetta, toman un minibús que, como era de esperar, los devuelve a Alejandría... En cambio, mamá sargento y su hija cogen un coche cuyo propietario casualmente vive junto al punto de llegada...

A la hora del ránking, Stéphane les ofrece a madre e hija la posibilidad de utilizar sus pegatinas verdes, y ellas rehúsan... con muy buen criterio, porque son las vencedoras de la etapa. Tras ellas han llegado los desconocidos solteros, los recién casados, las hermanas, los hermanos, los divorciados y los burgueses. Los dos lugares siguientes son para los desconocidos opuestos y para

los jubilados, aunque no se aclara en qué orden. Así que los eliminados son la extraña pareja belga, ante la consternación general. El minibús que los llevó en sentido contrario ha sido fatal... Por supuesto, siendo una primera etapa, la tarjeta del sobre negro es, como siempre, eliminatoria.

Pese a todo, en el avance de la próxima etapa vemos a Stéphane hablando con ellos, probablemente para explicarles la posibilidad de ser repescados mediante alguna nueva norma. Aunque lamentablemente no creo que vuelvan...

En cuanto a los ránkings complementarios, creo que es necesario establecer una clasificación de lagrimeo, aunque la cosa está muy apretada. El primer puesto se lo disputan Noëlle (muy favorecida en este aspecto por su eliminación al término de la etapa), y Ludovic, aunque en su caso no siempre tengo muy claro si está llorando o si segrega adrenalina por los ojos. No muy lejos está

Nathalie ("pues en Francia nunca lloro"), que organizó una bonita llantina, discretamente secundada por su hija, cuando un egipcio les pagó unas hamburguesas (con queso), hasta el punto que el hamburguesero les tuvo que sacar una caja de kleenex; un bonito detalle que deja en muy buen lugar a los restauradores egipcios. No podemos olvidar los lloros de Karim después de besuquearse repetida e indecorosamente con un autóctono que lo había invitado a té... parece ser que le recordaba a su abuelo; aunque no entendí el motivo de que el recuerdo de su abuelo le provocara tal llorera que incluso contagia a su esposa-cuidadora.

En el ránking de frases para la posteridad, me he quedado con dos de Noëlla:
- Si we no winnerg, avion et France. Finish. Show finit.
- Ik spreek de nederlands, io parlo italiano, un pocho di españoles, de francese et un poco d'english.

La semana próxima nos vamos al Alto Nilo...

4 comentarios:

  1. Ahora que lo he leido puedo opinar sobre el comentario antes que sobre la etapa. Me he descojonado de risa.

    ;-DDDD

    Muy bueno Nowhere!!!

    A ver si tengo un rato y os doy yo mi opinión al respecto.

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  2. Estoy mandando comentarios pero no aparecen en la pagina ¿¿¿¿????
    Agradecerte los enlaces de descarga y el comentario, porque mi frances no da para mucho, y además me he reído un rato.
    Espero que sigas comentando las etapas.
    A ver si ahora...

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  3. Por mi parte no lo creo, porque no parece que haya mucha gente interesada en seguir la edición francesa. Pero si te puedo ser de ayuda para entender algún momento del programa que se te escape, estoy a tu disposición; de tanto en tanto paso por aquí y por el foro de Cuatro.

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  4. Aunque con retraso he visto esta primera etapa, la verdad lo has clavado.
    Muchas gracias.

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