domingo, 17 de abril de 2011

Formerio se va de viaje - VEINTISIETE


- ¿Dónde estoy?¿Quién es usted?¿Porqué estoy atado a la cama?

    Aún con los ojos entreabiertos, las luces de la habitación se encendieron suavemente y me permitieron distinguir a mi visita. Un tipo no demasiado grande. Cincuentón seguramente, con prominentes entradas en su cabellera algo cana y unas gafas livianas que le daban un aire de inteligencia. Seguramente un médico.

- Tranquilo Mario, las preguntas de una en una, no conviene que te excites. Estás en la división India de Caltech, soy el doctor Miguel Ángel Ballesteros, neurocirujano y director del complejo. Y estás atado a la cama porque te vamos a intervenir.

- ¿A mí? ¿Por qué? ¡No estoy enfermo!

    El pitido que marcaba mis pulsaciones aumentó su cadencia.

- No te pongas nervioso. Ya has pasado por esto y fue todo bien. No es cirugía invasiva. Es sólo un pequeño retoque en tu cerebro.

- ¿Cómo que ya he pasado por esto? Nunca me han operado de nada, ni siquiera del apéndice. Y tengo el cerebro perfectamente.

    Intenté, inútilmente, liberarme de las correas que me ataban pies y manos.

- Si te explico lo que te vamos a hacer, ¿Te quedarás más tranquilo?
- Si.

    Lo que estaba pensando era “NO, tranquila se quedará tu puta madre”, pero era una manera de ganar tiempo mientras se me ocurría algo.

- En realidad te llamas Mario Duque, y eras un poderoso ejecutivo en tu anterior vida, de la que, por suerte, veo que no te acuerdas de nada. La técnica que utilizamos contigo se trata de un avance de la neurociencia. Intentaré explicarme.

    Tú viniste a visitarnos a nuestras instalaciones del Instituto Tecnológico de California, porque tenías un problema grave de agresividad que no conseguías controlar y te estaba dando muchos problemas en el ambiente de alta sociedad en el que te movías en tu vida diaria. Nos contaste que habías tenido conocimiento de los descubrimientos de David Anderson y sus colegas, referidos a la relación cerebral entre el sexo y la violencia. Ellos identificaron el circuito neuronal básico que subyace al comportamiento agresivo y que la interacción entre el sexo y la violencia está profundamente enraizada en la arquitectura básica del cerebro. Para que te orientes, se encuentra en una región del hipotálamo.

    Nuestro equipo estaba desarrollando técnicas para manipular circuitos cerebrales con la optogenética que es, hoy en día, la forma más precisa de manipular circuitos cerebrales concretos. Se llama optogenética, porque usa tanto genes artificiales como moléculas activadas por la luz. Aunque los detalles son muy complicados y no creo que pudieras entenderlos, intentaré darte una explicación resumida, como ya hice en su día y la entendiste perfectamente.

    No sabía si me estaba mareando por la explicación o por alguna droga que me estuvieran metiendo por el catéter.

- La idea general es introducir en el cerebro unos genes diseñados para funcionar solo en ciertos tipos de neuronas, y que se puedan activar o desactivar en una zona muy localizada del cerebro, pero solamente cuando tienen cercano el ATP, una molécula muy común en los seres vivos. Lo que hacemos es envolver ese ATP en un compuesto sensible a la luz, de modo que liberamos este ATP cuando lo iluminamos con un rayo láser.

    Una vez localizadas las neuronas responsables del comportamiento agresivo o sexual, como en el caso de tu amiga, introducimos los genes apropiados e inhibimos estos circuitos, de modo que estos comportamientos se frenan hasta llegar incluso a anularse.

    Lo habíamos probado ya con moscas y con ratones, pero, por evidentes trabas éticas no podíamos probarlo con humanos en Europa o Estados Unidos. Unos cuantos casos desesperados de gente dispuesta a pagar grandes sumas de dinero y un discreto desvío de fondos de CalTech, hicieron posible la construcción de estas instalaciones en un lugar tan apropiado para pasar desapercibidos. Nosotros invertimos en la comunidad india y el Gobierno indio no hace preguntas.

    Por desgracia, hay muchas formas de estropear un sistema y más de estropear el cerebro.

    La pausa que hizo en ese momento no me gustó nada.

- Con los primeros pacientes comenzamos a observar ciertos resultados indeseables. Se disparaba el comportamiento agresivo en situaciones anormales, incluso contra objetos inanimados como un guante inflado, o en algún caso obtuvimos una actividad sexual desenfrenada.

    Tengo que reconocer que algunos componentes del equipo lo pasaron realmente bien con los pacientes afectados en esta primera fase, pero nosotros somos científicos y estábamos obligados a mejorar el proceso. Hicimos algunos ajustes para vosotros, los siguientes pacientes.

    Mejoramos notablemente la técnica, esto quedó claro por los resultados obtenidos. Tengo entendido que el caso de la señorita Fadilah, un grave caso de ninfomanía, se ha curado en gran parte y sin ningún efecto secundario. La veo a menudo en la televisión india y lleva una vida aparentemente normal.

    En tu caso creo que también fue un éxito respecto al tema de la agresividad. Bien es cierto que perdiste la memoria por completo y que tuvimos que “fabricarte” una vida nueva para salvar el proyecto, incluso tuvimos que cambiarte el aspecto físico porque eras un tipo muy popular en España. También es cierto que, gracias a estos “efectos secundarios”, descubrimos otras áreas del cerebro relacionadas precisamente con la memoria. Como aplicación práctica de este nuevo descubrimiento, estamos en condiciones de reprogramarte otra vez y mandarte para casa a que sigas con tu actual vida anónima y gris. Hemos avanzado muchísimo en nuestras investigaciones y creo que pronto podremos ofrecer a cualquier ejército la posibilidad de programar a sus soldados para que sean especialmente agresivos y sin memoria de sus vidas pasadas. Por eso me he dado el gusto de contarte todo esto de nuevo, mañana no te acordarás ni de haber estado de viaje, y además tenía ganas de darle una charla a alguien. No hay mucho ambiente culto en Jaisalmer que digamos.

    Y, por cierto, no te preocupes de tu amigo el tonto. Vino esta mañana preguntando por ti y se puso directamente en nuestras manos. En media hora le vamos a aplicar la misma técnica que vamos a aplicarte a ti, pero solo para que olvide su viaje, porque me da la impresión de que no debe ser un tipo, digamos “popular”. ¿De dónde has sacado semejante espécimen?

    Me dolía aún más que mis muñecas el hecho de saber que Formi estaba también atrapado. Noté como la ira salía de mis entrañas y se acumulaba en mis brazos, mi rostro y mi corazón. Tiré fuertemente de las correas.

- No te esfuerces, son irrompibles. Especiales para pirados.

    Me voy con tu amigo. En una hora vendremos a por ti.

- ¡Cabronazo!

    Le vi salir de mi habitación y cruzar el pasillo hasta la puerta que quedaba enfrente de la mía. Levanté todo lo que pude la cabeza para ver si aquella era la habitación de mi amigo, pero no, era un despacho. El doctor Frankestein Ballesteros recogió unos papeles de su mesa y volvió a salir.

    En ese momento oí un grito de rata histérica que conocía perfectamente.

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