miércoles, 27 de abril de 2011

Formerio se va de viaje - TREINTA

    Me desperté con los tortazos que me estaba dando el ángel que había visto entrar por la puerta.

- Mario, Mario, despierta, ya estás a salvo

    Aún aturdido por el choque que habían sufrido mis neuronas por el disparo de la pistola eléctrica, pude abrir los ojos y darme cuenta de que estaba en un coche en marcha en brazos de Umay.

- ¿Y Formi?
- ¡Me llamo Formerio! – Me contestó riéndose desde el sillón delantero, al lado de Om, haciéndome ver que estaba todo bien.
- ¿Hemos escapado?
- Si, hemos llegado justo a tiempo. Om me reconoció en Jaisalmer y me contó lo que estaba pasando. Yo había venido a buscarte con mis guardaespaldas, porque suponía que irías de nuevo a CallTech, pero Om me dijo que llevabais varios días allí y que no tenía noticias vuestras, así es que nos decidimos a ir a buscaros – me dijo Umay sin dejar de acariciarme la cara.
- Iban a operarnos. Otra vez.
- Me lo imaginaba. ¿Cuándo has recuperado la memoria?
- Aún no la he recuperado. Ni siquiera me acuerdo de ti.

    La noticia entristeció visiblemente a Umay que, inclinándose hacia mí, me besó en los labios.

- De esto si que me acuerdo – Le dije regalándole mi mejor sonrisa. - Pero dime, ¿por qué no nos quieren aquí?¿por qué han intentando borrarnos la memoria?
- Lo que hacen aquí no estaría bien visto en el mundo occidental. Ni en Europa, ni en Estados Unidos. Están aplicando una técnica en humanos que aún están experimentando en animales. Es peligroso, no es ético, y allí estaría claramente prohibido.
- ¿Te refieres a la técnica que nos han aplicado a nosotros dos?
- ¿Qué te han contado?
- El doctor Ballesteros me hizo un resumen, aunque no conseguí entender más de la mitad
- ¿Te contó quién eras realmente y que te borraron la memoria accidentalmente?
- Si
- Cuando te mandaron para España me amenazaron si revelaba algo de lo sucedido. Yo quedé bien. Más o menos. - Se enrojeció. - Pero tú cambiaste, eras otra persona. Nos queríamos y te olvidaste de mí. De un día para otro – Vi que comenzaba a llorar y la congoja se apoderó de mi también.
- Ahora tenéis que volver a España cuanto antes. Aquí estáis en peligro. Allí os será más fácil estar a salvo.

    De pronto recordé la bolsa de Formi.

- ¿Y la bolsa de tu padre? – Le pregunté.

    Orgulloso la levantó con una mano para enseñármela.

- Umay, voy a destapar todo esto en cuanto lleguemos a Madrid. He robado tu expediente y el mío.
- Por favor, el mío no – me dijo enrojeciendo de nuevo.
- Si, tienes razón. Pero si lo que me contó el doctor es verdad, yo era un tipo bastante importante en España, así es que creo que será suficiente escándalo como para pararlo todo. Cualquier periodista vendería a su madre por mi historia
- Ese es el miedo que os tienen, precisamente

    La ventanilla trasera saltó en pedazos sobre nosotros.

- ¡Nos están disparando! – Gritó Umay.
- ¡Agáchate!, ¿dónde nos llevas? – Le pregunté.
- Vamos al aeropuerto de Ahmedabad. Allí tengo un avión privado que nos llevará a Singapur. Yo tengo un apartamento allí dónde me puedo esconder una temporada, mientras vosotros volvéis a España y soltáis la noticia.
- ¿No puedes venir con nosotros?
- No, creo que es mejor que me quede en Singapur por el momento. Tengo que pensar cómo puedo vivir enamorada de un hombre que no se acuerda de mí. Había conseguido acostumbrarme a la idea de que no te volvería a ver y, de pronto, aquel día que llamaste a mi puerta… – Le agarré la mano para transmitirle todo el cariño del que era capaz.


    Otro proyectil impactó contra nuestro coche, esta vez contra la carrocería. Me incorporé levemente y pude observar un hombre asomado por la ventanilla del coche que nos precedía, intercambiando disparos con el vehículo que nos perseguía a no mucha distancia.

- El coche de detrás son mis guardaespaldas. Ellos les retrasarán, ¡acelera Om!

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