domingo, 27 de febrero de 2011

Formerio se va de viaje - TRECE

    Tardamos casi una hora en superar los atascos y el caótico tráfico de Agra, antes de salir de la ciudad rumbo a Varanasi, la antigua Benares, nuestro próximo destino. Durante toda esa hora, vimos casi en cada coche a nuestros perseguidores, no distinguíamos fácilmente a los indios, unos de otros, pero dentro de coches sucios castigados por el sol, nos resultaba doblemente difícil. Casi no hablamos entre nosotros, para estar más alerta supongo. Formi miraba por una ventanilla, por la otra, por atrás y por delante. Lo mismo hacía yo y con el mismo nerviosismo, hasta que poco a poco, según nos alejábamos del bullicio, nos fuimos tranquilizando, sobre todo porque el tráfico iba ordenándose, dentro de le que se puede llama tráfico ordenado en India.

    Entramos en lo que se suponía que era una autopista de peaje, aunque yo lo calificaría de carretera de pago, ya que estaba llena, al igual que las demás carreteras, de vacas y viandantes, pero eso sí, el tráfico rodado bajó considerablemente y nos dio opción a relajarnos un poco.

- Formi ¿Tú le has contado algo al Charlie este?
- Me llamo Formerio.
- Si, vale, pero ¿le has contado algo de nuestro viaje?
- No, solo que vamos a Vinaroz a buscar a una amiga tuya que es artista.

    No pude reprimir una sonrisa.

- ¿Qué quiere esta gente de nosotros?. No tenemos dinero ni pinta de tenerlo -  
   Reflexioné en voz alta.
- A lo mejor no quieren que veamos a esa amiga tuya.
- Pero ellos no saben a quién vamos a buscar.
- A lo mejor si lo saben.
- No se me ocurre como. – Estaba confuso y lo único que se me ocurría era seguir adelante con mis planes.
- ¿Todo OK señor Raúl? – Om parecía impasible o ajeno a lo que nos pasaba.
- Si, si, no te preocupes. Vamos a Varanasi como está planeado.
- Cuando quiere comer, avisar a Om. Muchos restaurant en este carretera.
- Ok, te avisamos.

    Aún era pronto para comer, además la mañana tan movidita que habíamos tenido me había quitado el hambre, así que pensé en hacer unos cuantos kilómetros para tomar algo de ventaja, por si aún nos estaban buscando.

    Seguía sin entender qué querían de nosotros, lo único que nos había identificado de alguna manera era aquella maldita carta que les había hecho huir el primer día, pero en realidad en la carta no ponía nada, así es que seguía totalmente en blanco. Y el tema del americano me había terminado de descolocar. ¿Qué pintaba él en todo esto?. Estaba claro que se había acercado a nosotros para tenernos vigilados, pero no habíamos podido decirle nada delicado, porque no sabíamos nada. Estábamos en India y yo tenía una carta en el bolsillo. Nada sospechoso, nada peligroso. Por lo menos eso me parecía a mí.

    Sin que le avisáramos, Om decidió parar a comer, estaba claro que nosotros no teníamos hambre, pero él si. Aparcó en la puerta de una casa en mitad de ningún sitio y nos invitó a pasar.

- Restaurant muy bueno, yo comer aquí fuera.

    Por más que insistimos, no quiso pasar con nosotros y se quedó comiendo con otros conductores que había en la puerta. Eso si, debían conducir ellos solos, porque dentro del restaurante no había nadie más que nosotros y un camarero flacucho que salió a recibirnos. Primer problema, no hablaba inglés. Eso si, era muy simpático y no dejaba de sonreír. Nos indicó que le siguiéramos al interior de la casa-restaurante y nos hizo atravesar varias estancias hasta llegar a lo que aparentaba ser el salón comedor. Una de las estancias que atravesamos supuse que era la cocina, porque tenía varios cacharros y algunas verduras encima de algo que parecía ser una cocina de leña. Era una habitación pequeña en la que todo, absolutamente todo, estaba negro por el humo y la grasa quemada. Las paredes, los techos y el suelo se confundían en las aristas que los delimitaban, con lo que daba la impresión de que estábamos flotando en el espacio. Excepto el caldo que se estaba cocinando y un fajo de notas rosas colgadas de un alambre en la pared, el resto de utensilios y condimentos aparentaban tener el mismo color oscuro casi negro. La camiseta del camarero flacucho, im

pecablemente blanca, le hacía contrastar tan tremendamente con la estancia, que le daba el aspecto de una aparición fantasmal, casi diría que una aparición decapitada, porque el negro de su cara también le hacía confundirse con la pared. A la vista de tal espectáculo, el agujero del estómago se me cerró aún más.
    Una vez en el salón comedor, me percaté que el camarero también debía ser el cocinero, porque tenía las uñas del mismo color que el pollo tikka y los pantalones con los recuerdos grasientos de las salpicaduras de algún líquido en ebullición.

    Debo reconocer que, aún con lo que acababa de ver, el olor que flotaba en la estancia no era malo y me animé a comer alguna cosa.

    Por supuesto, la carta tampoco estaba en inglés, así que le dejé a Formi elegir la comida en un alarde de temeridad impropio de mi persona. Como era de suponer, eligió mal, aunque dudo que hubiese podido elegir bien aunque hubiera pedido otra cosa. El caso es que eligió, para los dos, una sopa muy picante del mismo color de las uñas del camarero, algo que parecía arroz con algún animal troceado y que estaba caliente y una especie de ensalada que, a pesar de que era lo que mejor aspecto tenía, a la larga nos produjo una diarrea que nos acompañó varios días.

    Viendo el ridículo importe de la cuenta, equivalente a tres euros, decidí dejar a Formi que pagara para que no tuviera la sensación todo el rato de ir de paquete. Aún así, me dio la impresión de que le costaba sacar la cartera para pagar las ciento noventa rúpias que le debían parecer una fortuna.

    Cuando salimos del comedor para volver al coche, decidí cerrar los ojos al pasar de nuevo por la cocina, para que no se me revolviera más el estómago que ya empezaba a darme los primeros avisos de que estaba subiendo la marea fecal.

    Om nos esperaba, con su sonrisa de dentífrico, de pie junto al coche, me abrió la puerta de atrás y me invitó a entrar. El interior del coche estaba recalentado, a pesar de que llevaba un rato en funcionamiento el aire acondicionado, lo que hacía revivir el olor de la tapicería recalentada. Por la otra puerta trasera entró Formi. En el momento que cerró la puerta me dí cuenta de que no se había duchado ni cambiado de ropa desde que llegamos. Un olor a rancio me golpeó los senos nasales e hizo levantarse la comida que acababa de ingerir. Tuve el tiempo justo de abrir la puerta antes de la primera bocanada.




NOTA DEL ESCRITOR:  La foto que ilustra este capítulo es de un restaurante real en las afueras de la ciudad de Khahurajo que visité en verano de 2008.  Creo que no pasaría los controles de Sanidad, pero la comida no estaba tan mala como la que comieron Raúl y Formerio.

10 comentarios:

  1. supercali:
    que madrugador joseman! Veo que volvió la inspiración.
    Espero que a ti no te sentara tan mal la comida como a estos dos jeje.
    Por cierto,lo que contabas en el anterior post, supongo q sea q vuelvan a hacer un gh vip, como hicieron hace años...Lo peor es que la culpa de estos cambios la tiene la mayoría de los telespectadores españoles.
    Bueno, que me enervo yo sola jaja. Gracias por la novela :)

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  2. Hola Joseman. Hay algo que he echado en falta en tu historia. La 1ª es una descripción de Raul y un enlace entre el momento en que conocen a Oms y deciden irse a Ágra.
    Sigue apasionándome tu história, ya tengo ganas de saber como sigue...

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  3. Un buen apunte, si señor. Lo corregiré en la versión definitiva, que seguro que la habrá, para publicarla en papel.

    Besos y me voy a poner con el próximo que no llego.

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  4. querido señor einteins. Aprovechando sus viajes en el tiempo, mas al estilo de Michael J. Fox en regreso al futuro, quisiera saber si es viable que me adelante los numeros de la primitiva de esta semana... jejejeje, y tambien me gustaria saber si en el año 2088 se recordara a Mourinho como igual de PIIIIIIIIIIIII que ahora, jejejeje

    un saludo abu.

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  5. ¿Cómo es que ya están gravando? Cuentanos algo mas de este tema,porfa...

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  6. Era previsible ¿no te parece?. No se pueden ir mucho al verano porque el calor sería insoportable.

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  7. No me los imagino, sueltos por Egipto, con la que está cayendo por el norte de África, pero ya lo veremos en Septiembre.

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  8. jajaja No me había dado cuenta de la tontería de Dormilón. Ya lo he corregido, joe qué tio!!

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  9. Yo, si que lo ví pero pensé que lo decías de broma..año 2018...pss. La melliza está en todos los fregaos, realmente debiera haber estado Raquel, aunque no continue con el programa pues estaría defendiendo su trabajo. ¿ Tan mal ha salido parada la chica que no va ni a ese acto en el que están los compañeros de su y de otras cadenas?

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  10. La verdad es que no sé si estaba Raquel o no. Se lo preguntaré a Ainhoa y os cuento.

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