domingo, 13 de febrero de 2011

Formerio se va de viaje - NUEVE

    Habitualmente, Formi se comportaba como si fuera idiota, pero de vez en cuando tenía momentos de lucidez que me hacían reflexionar e incluso cambiar de opinión respecto a él. Yo estaba decidido a contarle a Om toda la verdad sobre la carta, o por lo menos lo que sabía hasta ahora, que era poco, para ver si podía ayudarme, pero Formi me convenció, una vez que le conté a él todo lo que sabía, de que, de momento, era mejor no contarle nada a nadie. No sabíamos dónde nos estábamos metiendo, Formi ya había hecho suya la aventura, no sabíamos si era algo peligroso o una serie de casualidades estúpidas, pero la reacción de los matones nos hacía sospechar a los dos que había algo feo relacionado con la carta. Así es que decidí hacerle caso y no contarle nada a Om mientras no supiéramos algo más.

    Me había hecho a la idea de que los 521 Km que nos separaban de Agra se nos harían interminables, y más con la velocidad media que se podía mantener en esas carreteras Indias llenas de baches, pero en pocos kilómetros me dí cuenta de que un viaje por carretera en ese país es todo un espectáculo.

    Al margen de las vacas sagradas que, plácidamente, se tumban en cualquier sitio, dentro o fuera de la carretera y obligan a los vehículos a esquivarlas, el ir mirando por la ventanilla te hace asomarte a un mundo difícilmente comprensible para un occidental. Puede sorprenderte ver un autobús con gente en el techo o seis personas montadas en la misma moto, pero eso se te olvida al instante cuando ves que te está adelantando un camello o ves a un señor limpiándose los dientes con el agua de un charco.


    Las carreteras cruzan los pueblos como antaño en España, y eso anima aún más el viaje. Te muestra como, independientemente de la pobreza o tamaño del pueblo que atraviesas, los puestos callejeros son básicamente los mismos, venta de verduras o multiproducto, es decir, mecheros, patatas fritas, ruedas o cualquier otra cosa que se pueda vender. Todos polvorientos, todos del mismo color ocre. Búfalos, cabras, algún camello, perros, aquello es un muestrario de la fauna local. También se pude ver gente haciendo cosas aparentemente inverosímiles, por ejemplo, barriendo la carretera a tres kilómetros del pueblo más cercano, o cortando el césped de la explanada de un palacio sentado en cuclillas y con una tijera manual. Eso si, todo el mundo te saluda sonriente cuando te ve pasar. Aunque vayas a sesenta kilómetros por hora y les veas apenas un instante, te das cuenta de que te están saludando tanto los niños como los ancianos.

    Estábamos absortos admirando los vehículos imposibles a los que adelantábamos, cuando empecé a ver que el número de personas que andaban por el arcén de aquella carretera aumentaba paulatinamente. Al principio era muy sutil el cambio, porque sorprendentemente había gente en todas partes por muy desértico que pareciera el paisaje, pero poco a poco me dí cuenta de que había pequeños grupos de gente, de no más de seis personas, que iban andando en la misma dirección que nosotros enarbolando banderas que hubiera jurado que eran las del Día del Orgullo Gay. Durante kilómetros estuve observando este fenómeno que aumentó tanto que hasta Formi se dio cuenta de que algo raro estaba pasando y comenzó a moverse en su asiento intranquilo.

    - ¿Qué es esto Om?. – Le pregunté a nuestro conductor.
    - Un búfalo de agua.
    - No, joder, me refiero a esta gente.
    - Son Kisanom (1) . ¿Qué significa “joder”?
    - “Joder” significa que me voy a bajar del coche y voy a seguir andando yo solo.
    - ¿Vas a hacer el "Maha Kumbh Mela (2) "?
    - ¡No! – Estaba claro que sacarle información a Om era casi más difícil que hablar con Formi.
    - ¿Por qué están tirando los zapatos al suelo? – Me preguntó Formi

    La pregunta de Formi, me hizo fijarme en la carretera y, efectivamente, me dí cuenta de que estaba llena de zapatos, zapatos viejos y raídos, botas y zapatillas. Los indios del Orgullo Gay que flanqueaban la carretera estaban descalzos y los que aún no lo estaban, se quitaban los zapatos al llegar a un punto determinado, tiraban los zapatos en mitad de la carretera y continuaban su marcha. Llegó un momento que se veían más zapatos que asfalto y Om tuvo que aminorar la marcha para subir por las montañas de calzado que entorpecían el tráfico.

    - ¿Qué es esto Om?¿Qué pasa?.
    - Eso es un camello.
    - Tu padre si que es un camello – dije en español para que no me entendiera Om.

    Estaba claro que para él debía ser normal ir esquivando vacas, búfalos y zapatos mientras conducía, pero para nosotros era como estar metidos en una película de Tim Burton.

    - ¿El padre de Om es un camello?

    Por suerte, la situación fuera del coche era más esperpéntica que la de dentro, lo que me sirvió para contenerme de hacer lo que me estaba pidiendo el cuerpo, repartir guantazos.


    El coche iba, poco a poco, aminorando la marcha ya que la montaña de zapatos iba siendo cada vez más grande. Cientos de personas se agolpaban en los laterales de la carretera, por supuesto, sin dejar de mirarnos como a bichos raros y sin dejar de saludarnos como si fuéramos la reina de Inglaterra. La parte de los zapatos reservada a los vehículos se iba reduciendo proporcionalmente a la gente que se agrupaba a ambos lados de nuestro coche y llegó un momento en que Om tuvo que parar completamente. Una masa enorme de sonrientes saludadores indios con la cara pintada de naranja se empezó a agolpar en nuestras ventanillas cual película de George A. Romero, lo que provocó que Formi comenzara a gritar como una rata a la que le han pillado el rabo con un cepo.

    - No asustar, nos están ofreciendo té y pan. Costumbre Kisanom. Buena gente. Quieren bañarse en el Ganges para celebración.
    - Pues me cago en Kisamon. ¡Arranca y vámonos de aquí!.
    - ¿Qué es “mecago”?

    La rata seguía chillando.

    Un Indio Kisamon del Orgullo Gay, aplastado contra mi ventanilla, sostenía sonriente una tetera. Debía ser verdad lo que decía Om y, probablemente, aquello sería una celebración religiosa o algo parecido, pero los chillidos de la rata almizclera no me estaban ayudando a tranquilizarme. Om, mientras tanto, nos miraba sonriente desde el puesto de conductor.

    - ¡Que arranques, coño! ¡Y no me preguntes lo que significa coño o te ganas una hostia!
    - ¿Qué es hostia?

    Comencé a chillar yo también para terminar de convencer a Om, por las malas, de que queríamos salir de allí cuanto antes. Al parecer, el chillido de rata en estéreo es un lenguaje universal, porque por fin, Om, se decidió a arrancar y a sacarnos de allí.

    Hicimos el resto del camino en silencio, sobre todo Formi, que se quedó dormido como un tronco por el esfuerzo gutural.

(1) Campesinos
(2) Se trata de una peregrinación que se realiza cuatro veces cada doce años, dependiendo de la situación de Júpiter y el Sol, en que los peregrinos acuden a bañarse a las riberas de los ríos sagrados indios, a ser posible en la confluencia de los ríos Ganges, Yamuna y el Sáraswati.

11 comentarios:

  1. Te superas capítulo a capítulo, Joseman.
    Será que me gusta tanto India que tus "apuntes" son como una guía de viaje.
    Y además...divertido.

    Formi...qué estrés de viaje llevas, hijo. Y lo que te queda...

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  2. Este capítulo me ha encantado. ¡¡Qué gente tan rara en la India!!

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  3. Me estoy empezando a agobiar. No hay ni una línea escrita para el miércoles. ¡¡¡Diosss!!!!

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  4. He de confesaros que me he reido yo solo escribiendo el capítulo.

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  5. JOSEMAN...martes...cómo vamos??
    Si tienes que dejar de trabajar por escribir, lo haces,eeh?? ya le explicaremos a tu jefe que es por una buena causa, jajaja

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  6. Joooderrrr!!! voy muy mal, esta noche no duermo si hace falta. jajaja

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  7. No es por presionar, eehh?? jajaja

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  8. supercali:
    Hay que ver!! yo pensaba que tenías el libro más adelantado jeje.
    Pero no te quedes sin dormir hombre, que la musa a veces se hace la remolona.
    Eso sí, si eres de los que funciona mejor bajo presión...mñn a esta hora espero estar leyendo la siguiente parte!!

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  9. Que no decaiga!!!!Que ya no nos puedes dejar a medias, así que tomate un caldito y a seguir, ja,ja.

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  10. No presionen a Joseman. :o)

    Un abrazo, Saludos

    Chiquita_bol.

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