miércoles, 16 de febrero de 2011

Formerio se va de viaje - DIEZ

    Nuestro primer día en Agra lo dedicamos por completo a descansar en el hotel tras el largo y estresante viaje desde Delhi. En realidad no fue una decisión meditada sino obligada, ya que el hotel Jaypee Palace, en el que decidimos alojarnos, era tan extraordinariamente grande, que después de perdernos varias veces por su interior para encontrar el comedor o coger el ascensor, decidí que ya era bastante bochornoso el tener que buscar a un botones para que nos llevara cada vez de vuelta a la habitación, como para buscar a uno para decirle que cómo se salía de allí. Así es que me encomendé la tarea de orientarme en aquel palacio, sin decirle nada a Formi, antes de aventurarme a salir a buscar el coche de Om.


    Después de vagabundear durante veinte minutos por un semisótano, conseguimos llegar a las cocinas. Allí, muy amablemente, nos acompañaron de vuelta al vestíbulo principal un par de cocineros, para sorna del recepcionista que ya nos había visto llegar antes con nuestro chofer, con un jardinero, con una camarera y con un enorme turista americano que entendía algo de español. Por suerte, volvimos a encontrarnos con Charlie, el turista americano que se ofreció a comer con nosotros. Nos contó que él estaba allí por turismo, que viajaba una vez al año solo para desconectar del trabajo, y que era un ejecutivo de ventas de buen nivel, por su manera de actuar nos dimos cuenta de que no andaba mal de pasta. No tenía problemas en darle diez dólares a un camarero cuando le traía la servilleta que debería haber estado ya en la mesa.

    - Mañana voy visitar Taj Mahal. ¿Queréis visitar conmigo?- Nos ofreció muy amablemente.
    - Nosotros estamos buscando a una amiga de Raúl que es artista, pero también queremos visitar el “Tajoral”.
    - ¡Ah, coño! Así que el Tajoral es el Taj Mahal – Formi era una caja de sorpresas. – Pues si, nos encantará acompañarte.

    Yo no quería contarle a nadie por qué estábamos allí, pero Formi no perdía la ocasión de cascarlo en cuanto podía. Por suerte no sabía explicarse y Charlie no se enteró muy bien de nuestras andanzas.

    Quedamos para el día siguiente y nos despedimos de Charlie. Decidimos volver a la habitación a dormir la siesta, así es que visitamos el salón de juegos, la tienda de souvenirs, el salón de Internet, la caldera general, los jardines de la residencia de los empleados y la recepción, dónde un botones, que ya nos había acompañado tres veces, se ofreció a llevarnos una vez más a la habitación haciendo verdaderos esfuerzos para no reirse.

    Tumbado en mi cama, mientras veía la tele para adormilarme, volví a ver a la actriz bailarina Umay Fadilah ejecutando un video musical típico de Bollywod igual que todos los demás y terminé de quedarme dormido. Tuve un extraño sueño en que ella y yo paseábamos en bata por los pasillos de un hospital agarrados a un soporte para la medicación con ruedas.

3 comentarios:

  1. Os prometo algo jugoso para el Domoingo. Esta semana ha sido un poco liosa.

    ResponderEliminar
  2. Querido amigo, veo que ya estas incluyendo detalles de tu vida cotidiana... de tu vida en la residencia de ancianos... jejejeje un saludo y a ver si le consigues novia a Fornucio, perdon a Ferfondio, o como se llame., jejeje

    ResponderEliminar
  3. No siempre se puede estar al cien por cien, Joseman. Además...si así fuera...sería tan perfectamente aburrido!!

    Quién le iba a decir a Formi que iba a visitar el Tajoral !! Si es que la vida te da sorpresas, jajaja

    ResponderEliminar

NO SE PUBLICARAN COMENTARIOS OFENSIVOS